Dominar el quedarse quieto es un arte que no todos saben llevar acabo.
Ver la situaciones que estimulan hasta la última de tus emociones -buenas y malas-
y saber ELEGIR no hacer nada.
Ver las olas llevarse tus cosas, y decir "habrán mejores cosas".
Me complazco pensando que es parte de crecer y ser sabio.
También, parte del reto que alguna vez me pareció imposible, el famoso "coger y dejar".
Me imagino que es parte de simplificar la vida.
Al parecer los clichés aparecieron en la historia por una razón, parece que realmente somos dueños de nuestro propio destino.
Ahora, es indiscutiblemente un arte el quedarse de brazos cruzados.